Mi mejor aliado, mi laboratorio.

Hace poco recuperé una verdadera joya fotográfica, al menos para mi ha sido mi cámara irónica, la cámara con la que terminé mis estudios de fotografía y una de las cámaras que más cariño he tenido. Mi vieja Nikon F4s de 35mm.

Y que mejor manera de ponerla a prueba que con una sesión de retrato?
Hacer fotos con film para mi es lo primero un placer, pero también es un ejercicio de concentración, no puedes equivocarte en el disparo, así que tienes que pensar un poco más la foto. Además el color, que de forma natural te ofrece cada película, es muy difícil conseguirlo en digital.

Por eso, para disparar en film, necesitas un grandísimo aliado, tu laboratorio. No nos vale con un laboratorio, sino el nuestro, el que nos conocen y saben como nos gusta que quede la película, el que nos responde bien, que nos facilita las cosas y por supuesto que nos dé la mejor calidad.

Para mi uno de mis mejores aliados es Shooters Film Lab, con ellos todo es muy fácil.
Simplemente les envías tus rollos de película por correos, mensajería… y ¡Magia!, te devuelven los archivos escaseados en un tiempo récord y con una calidad impresionante. ¿Se puede pedir algo más?

Ah, y a quien le interese, hacen unos de los mejores álbumes que he visto en mucho tiempo. Con una excelente relación calidad/precio y un servicio muy difícil de superar.
Sólo puedo os puedo recomendar que les probéis.

 

Espero que disfrutéis con esta sesión.
Film is not dead

 

Sesión en el Parque del Retiro, casi anocheciendo.
Nikon F4s + 35mm f2
Portra 400
Revelado y escaneado: Shooters Film Lab